Cada árbol que usamos

vuelve a la tierra.

Somos Maki, un emprendimiento nacido en Tena, en plena Amazonia ecuatoriana. Tallamos a mano tablas de madera para cocina, y cada pieza nace de un acuerdo simple: lo que tomamos del bosque, se lo devolvemos a las comunidades y al territorio que nos lo presta.

Madera que se trabaja como se respeta

En nuestro taller de Tena, cada tabla se corta, lija, y pule a mano. No hay dos iguales: el veteado, el color y las vetas de cada pieza cuentan la historia del árbol del que provienen, y de la comunidad que lo cultivo.

Trabajamos con madera comprada directamente a comunidades locales de la Amazonia -- nunca de intermediarios ni de tala indiscriminada -- para que el valor del bosque se quede cerca de donde crece.

Un origen, no una materia prima.

Antes de ser una tabla, cada madera fue un arbol con dueño, con comunidad y con un lugar exacto en la selva.

white and black abstract painting
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02 - Pago por árbol

Además del valor de compra, entregamos una retribución adicional por cada árbol utilizado, como reconocimiento a su valor ecológico.

Un ciclo, no una transacción

Por cada árbol que se convierte en tabla, ponemos en marcha los mismos cuatro pasos -- para que usar el bosque nunca signifique agotarlo.

01 - Compra Directa

Adquirimos los arboles directamente a las comunidades de la Amazonia, sin intermediarios, generando un ingreso justo para las familias locales.

03 - Entrega de plántulas

Junto con ese pago, entregamos arboles pequeños para cultivar, para que cada comunidad reforeste lo que compartió con nosotros.

04 - Oficio a mano

Recién entonces, el tronco se convierte -- a mano, tabla por tabla -- en un objeto que llega a tu cocina.

Hecho a mano, devuelto a la tierra.

Maki existe porque creemos que se puede vivir del bosque sin vaciarlo. Cada tabla que sale de nuestro taller en Tena lleva, de vuelta, un árbol nuevo creciendo en la Amazonia.